El grupo croata conoce la cultura rural, social e innovadora de La Graciosa
Durante la jornada de ayer, el grupo croata Status M, acompañado por el equipo de Lánzate, visitó la isla de La Graciosa con el objetivo de conocer de primera mano la acción social que se desarrolla en materia LGTBI+ en un entorno rural singular, así como uno de los proyectos comunitarios más innovadores del archipiélago: El Sol de La Graciosa.
Diversidad y acción social en un territorio pequeño
La visita permitió abrir un espacio de diálogo honesto sobre cómo se trabaja la diversidad LGTBI+ en contextos rurales, donde la cercanía entre vecinos, la identidad comunitaria y el peso de la tradición condicionan la visibilidad y la vivencia cotidiana de las personas LGTBI+. Desde Lánzate se compartió la experiencia de acompañamiento social en La Graciosa, poniendo el foco en la creación de entornos seguros, el trabajo pedagógico y la importancia de adaptar las estrategias de intervención a la realidad específica de una isla con una población reducida y muy cohesionada.
Para la delegación croata, este enfoque resultó especialmente relevante, al encontrar paralelismos con muchas comunidades rurales de su país, donde el tamaño del territorio y las dinámicas sociales hacen que la visibilidad y la protección de la diversidad requieran un trabajo más cercano, paciente y sostenido.
El Sol de La Graciosa: ciencia, memoria y futuro
Uno de los momentos centrales de la jornada fue el encuentro con la comunidad de El Sol de La Graciosa, un proyecto que integra a residentes permanentes, personal técnico y especialistas en distintas áreas para avanzar hacia un modelo de soberanía energética e hídrica basado en energías renovables, eficiencia y respeto al entorno protegido de la isla.
Durante la visita, el grupo pudo conocer tanto las realidades científicas actuales que sustentan el proyecto —energías limpias, monitorización ambiental, innovación tecnológica— como la memoria histórica y los saberes tradicionales de la población local, entendiendo cómo el pasado y el conocimiento acumulado de generaciones anteriores dialogan hoy con soluciones de futuro.
Este enfoque híbrido, que combina ciencia, innovación y comunidad, despertó un gran interés entre las personas participantes, al mostrar que la transición energética y la sostenibilidad no son solo cuestiones técnicas, sino también profundamente sociales y culturales.
Innovación social que inspira más allá del territorio
El intercambio permitió compartir los proyectos de innovación que se están impulsando en La Graciosa para lograr la independencia energética e hídrica, reduciendo la huella ambiental y fortaleciendo la autonomía de la población local. Para Status M, esta experiencia supuso una aproximación directa a modelos replicables en otros territorios insulares o rurales de Europa, donde los retos medioambientales y sociales se entrelazan.
Un aprendizaje compartido
La visita a La Graciosa refuerza el valor del intercambio Erasmus+ como herramienta de aprendizaje real, donde la diversidad, la sostenibilidad y la acción comunitaria se observan sobre el terreno. Desde Lánzate, este encuentro vuelve a demostrar que los modelos sociales construidos desde lo local, con identidad y compromiso, tienen la capacidad de inspirar transformaciones más allá de nuestras fronteras, conectando derechos humanos, innovación y futuro.
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