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Tefía: de campo de castigo franquista a lugar de memoria LGTBI+ en España

Lánzate asiste, como parte de la comunidad canaria, al acto de reconocimiento y reparación de las víctimas LGTBI+ recluidas en la colonia penitenciaria de Tefía, un hito histórico en la memoria democrática.

La memoria democrática no es un gesto simbólico. Es una obligación ética. Y en Fuerteventura se ha dado un paso que trasciende lo institucional para instalarse en lo histórico: el reconocimiento oficial de la antigua colonia penitenciaria de Tefía como lugar de memoria LGTBI+. Lánzate asistió a este acto formando parte de la comunidad canaria, acompañando un momento que no pertenece únicamente a las víctimas directas, sino a toda una sociedad que durante décadas convivió con el silencio impuesto.

La Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía: represión bajo apariencia de “rehabilitación”

20260227tefia7La Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía fue uno de los espacios donde el régimen franquista aplicó la persecución amparada en la reforma de la Ley de Vagos y Maleantes y, posteriormente, en la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. Bajo el discurso de la “corrección” y la “moral”, el Estado convirtió la orientación sexual en motivo de encierro. En Tefía fueron recluidos hombres señalados como “peligrosos” por su homosexualidad. No por delitos violentos, no por atentar contra la seguridad pública, sino por romper el molde ideológico de una dictadura que confundía diversidad con amenaza. Canarias fue escenario de esa maquinaria represiva. Como expresó Nahum Cabrera una vez concluido el acto: “Canarias fue víctima de los campos de concentración de Franco, derrochando todo su odio y fobia de la manera más atroz”. No se trata de una exageración retórica. Se trata de una constatación histórica que durante demasiado tiempo permaneció relegada.

Un reconocimiento que repara y transforma

20260227tefia6El acto celebrado marca un antes y un después. Convertir Tefía en lugar de memoria LGTBI+ supone asumir públicamente que el Estado persiguió, castigó y humilló a personas por su identidad. Pero también implica algo más profundo: resignificar el espacio. Donde hubo castigo, ahora hay memoria. Donde hubo silencio, ahora hay relato. Donde hubo vergüenza impuesta, ahora hay dignidad reconocida. Este reconocimiento no repara el sufrimiento vivido, pero sí dignifica la historia y la incorpora al patrimonio democrático. Es un paso imprescindible para que las nuevas generaciones comprendan que los derechos conquistados no surgieron de manera espontánea, sino tras décadas de exclusión, represión y lucha. Ángel Víctor Torres, quien ha aprovechado su turno para lanzar una advertencia: “Que se lo piensen al intentar difundir discursos de odio, porque nos van a tener enfrente”. Esta lucha se ha personalizado en diez galardonados, quienes durante el acto recibieron sendas declaraciones de Reconocimiento y Reparación. “Ya no son ustedes personas sin papeles”, les ha reconocido Torres.

El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, tomó la palabra para dirigirse a las personas homenajeadas y agradecer expresamente su constancia y resistencia a lo largo del tiempo. En su intervención quiso, además, interpelar a las generaciones más jóvenes, recordando que los derechos no caen del cielo: “La libertad no es un regalo, sino una conquista de cada día”.

Subrayó también la dureza de lo ocurrido en Tefía, señalando que durante demasiado tiempo aquel enclave aislado y árido se utilizó como espacio de represión contra quienes no encajaban en el modelo impuesto, personas cuyo único “delito” fue amar, vivir y pensar de un modo que la dictadura no toleraba.

Clavijo concluyó reafirmando su compromiso institucional para que este acto no quede como un gesto simbólico, sino que marque el inicio de una etapa más profunda de memoria y reparación: la lucha y el ejemplo de quienes sufrieron aquella persecución deben impulsar el presente y orientar el futuro.

Lánzate y el compromiso con la memoria democrática

20260227tefia2La asistencia de Lánzate a este acto no responde a una agenda puntual. Forma parte de un compromiso estructural con la defensa de los derechos LGTBI+, la pedagogía social y la recuperación de la memoria histórica en Canarias. Estar presentes significó acompañar a las víctimas, reconocer su historia y reforzar una convicción clara: sin memoria no hay justicia, y sin justicia no hay democracia plena. El reconocimiento de Tefía es un primer paso institucional. El siguiente reto es integrar esta memoria en la educación, en la cultura y en las políticas públicas, para que la diversidad nunca vuelva a ser tratada como desviación ni como delito. La historia de Tefía nos recuerda que el odio puede institucionalizarse, pero también puede desmantelarse. Y que transformar un espacio de represión en un símbolo de inclusión no es un acto simbólico vacío: es una declaración firme de hacia dónde queremos caminar como sociedad. Canarias no solo recuerda. Canarias repara. Y esa reparación empieza por nombrar lo que ocurrió y dignificar a quienes fueron injustamente castigados por amar diferente.

El acto distinguió a diez referentes cuya trayectoria forma parte de la memoria viva del colectivo. Entre ellos, Octavio García Hernández (fallecido en 2018), que permaneció recluido en Tefía entre 1956 y 1957; y Juan Curbelo Oramas (fallecido en 2004), quien en 2001 rompió el silencio al relatar públicamente su encarcelamiento en la colonia.

También fueron reconocidas figuras históricas del activismo y la cultura como Empar Pineda, referente del feminismo y del movimiento lésbico en España; el artista bilbaíno José Antonio Nielfa, conocido como La Otxoa, cuya canción Libérate se convirtió en símbolo de la visibilidad gai a finales de los años setenta; y Antonio Roig, exsacerdote carmelita y finalista del Premio Planeta en 1977 con Todos los parques no son un paraíso, apartado de la orden por defender los derechos del colectivo. Se sumó igualmente el reconocimiento a Marcela Rodríguez, impulsora de la primera manifestación del orgullo celebrada en Canarias en junio de 1978.

El homenaje incluyó además a Montserrat González, presidenta del colectivo grancanario Gamá; a la senadora y exdiputada socialista tinerfeña Carla Antonelli; al colectivo majorero Altihay, con más de dos décadas de trabajo en favor de la igualdad y la visibilidad LGTBIQ+; y, a título póstumo, al diputado y abogado socialista Pedro Zerolo (fallecido en 2015), figura determinante en la conquista del matrimonio igualitario y en la reforma del Código Civil aprobada en 2005.

 

 

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